ESPIRITUALIDAD

 

Los miembros de la Orden, en base a la Carta Constitucional, se comprometen a tener una conducta cristiana, ejemplar en la vida privada y pública, contribuyendo a mantener viva la tradición de la Orden.

La Orden permanece fiel a los principios que inspiraron su fundación: la defensa de la Fe y el servicio a los necesitados. Sus miembros combinan vocación y compromiso con la solidaridad, la justicia, y la paz, basándose en la enseñanza de la doctrina evangélica, en estrecha comunión con la Santa Sede, ejerciendo una caridad dinámica y operativa, sustentada por la oración. No se es Caballero o Dama sólo por privilegio de nacimiento o por méritos adquiridos, sino por haber sabido responder a la invitación de trabajar allí donde surgen necesidades materiales y morales, allí donde se encuentre el sufrimiento.

Donde quiera que se asentaran los Caballeros, lo primero que hicieron siempre fue establecer un hospital y una hospedería y, si era necesario, fortificaciones defensivas. ¿Qué significa ser hospitalario hoy en el tercer milenio? Significa dedicarse a aliviar el sufrimiento y llevar el consuelo de la caridad cristiana a los afligidos donde sea necesario, no solamente en hospitales sino también en casas particulares, en hospicios, en los hogares pobres de la población desheredada. El compromiso no atañe solo a los enfermos, sino también a los marginados, a los perseguidos, a los refugiados, sin distinción de raza o religión.

 

RETIROS ESPIRITUALES

Dentro del programa de perfeccionamiento espiritual de los Caballeros y Damas de la Orden, el pasado sábado 13 de octubre se adelantó un retiro espiritual con motivo de la promulgación del año de la Fe instituido por el Santo Padre Benedicto XVI. Fue una provechosa jornada de reflexión dirigida por el párroco de la Iglesia de la Inmaculada Concepción del Chicó, ubicada al norte de Bogotá. Tuvimos la grata compañía de algunos miembros de la Orden Ecuestre del santo Sepulcro de Jerusalén.